lunes, 14 de abril de 2008

Tecnicas de obtencion de transgenicos

- Microinyección de ADN en núcleo de ovocito
- Microinyección de ADN en pronúcleo o en citoplasma de cigoto (óvulo fecundado)
- Electroporación de cigoto
- Co-inyección en ovocitos de una mezcla de cabezas de espermatozoides y ADN exógeno
- Vectores virales
- Transfección de gametos
- Transferencia de núcleos transfectados (clonación)

Los animales transgénicos son organismos con genes de otros organismos (foráneos). El estudio de animales transgénicos tiene múltiples aplicaciones tanto en investigación básica como aplicada. Mucho de lo que hoy día se sabe sobre la regulación de genes específicos de tejido durante el desarrollo, en el adulto y en diversas patologías, proviene de experimentos realizados en mos­cas y ratones transgénicos; la obtención de productos farmacéuticos en la leche de animales de granja también se debe a esta tecnología; la creación de mode­los animales que mimetizan enfermedades hereditarias humanas es otra de sus aplicaciones, así como la posibilidad de controlar la expresión de un transgén (gen introducido) en el espacio y en el tiempo.

Existen dos métodos fundamentales para la obtención de animales transgé­nicos: la microinyección de ADN a huevos fecundados y la introducción de ADN a embrioblastos del blastocisto. El primer método nos da una alta propor­ción de «transgénicos integrales», es decir, animales que han introducido el transgén en todas las células de su organismo, y más baja de «quimeras trans-génicas» o animales que sólo han sido modificados en algunos tejidos. Cuando uno de los tejidos afectados son las gónadas, al menos la mitad de la descen­dencia será transgénica integral. Las predicciones de segregación mendeliana en animales transgénicos pueden estar alteradas ya que rio sabemos «a priori» si se ha incorporado más de una copia del transgén, ni los lugares cromosómicos donde la inserción ha tenido lugar.


Microinyección de ADN a huevos fecundados

Entre los animales predilectos para la realización de este tipo de experi­mentos, están: el sapo africano (Xenopus laevis), la mosca del vinagre (Droso-phila melanogasler) y el ratón casero (Mus musculus).

Sapos transgénicos (Xenopus laevis, ei sapo africano) se obtienen fácilmen­te inyectando el ADN foráneo a huevos fecundados en el estadio de una o dos células. Una parte del ADN inyectado se integra en el genoma y se transmite a la siguiente generación. La expresión del transgén, sin embargo, no puede ser general, sino exclusiva en algunos tejidos y la colocación de un promotor-esti­mulador del propio xenopus específico de tejido, o embrionario, no garantiza su correcta expresión.

Drosophila melanogaster es otro de los organismos predilectos por lo bien que se conoce a nivel genético, citológico y de desarrollo. Drosophila posee cromosomas gigantes en las glándulas salivares, y los distintos estadios del de­sarrollo desde el embrión al adulto son externos (sin conexión con la madre), pudiendo manipularse fácilmente. La transferencia génica en Drosophila está ligada a los transposones o elementos P. Se trata de elementos móviles que sólo se encuentran en las cepas denominadas «P». Las cepas que carecen de ele­mentos móviles se denominan «M». Hay de 30 a 50 copias por genoma. Cuan­do un genoma que posee elementos P (paternos) se fusiona con células germi­nales M (maternas), se estimula la transposición de estos elementos. Esto sólo ocurre en las células germinales del embrión resultante y origina una serie de efectos genéticos: 1) produce mutaciones, y 2) facilita la recombinación y los reordenamientos cromosómicos. Los embriones se desarrollan a moscas Fl que tienen muchas mutaciones y con frecuencia son estériles. El fenómeno se de­nomina disgénesis híbrida P-M, y la explicación más simple del proceso es que, en general, los elementos P reprimen su propia transposición por la pre­sencia de un represor, pero la dilución del represor en el zigoto P/M dispara la función de movilidad. Las cepas M carecen tanto de elementos como de sus represores. La microinyección de elementos P en embriones M/M produce dis­génesis híbrida. El elemento tiene 2,9 kb y 4 pautas abiertas de lectura (ORF, Open Reading Frames). La fusión de los 4 ORF da como producto una «trans-posasa» que interviene en el proceso de transposición. Entre el ORFO y el ORFt hay un intrón, y entre el 2 y el 3 otro (figura 1). El segundo intrón sólo se elimina en células germinales y no en células somáticas. Esto probablemente explica por qué la transposición es tejido-específica y sólo ocurre en células germinales. En sus extremos P tiene unos terminales invertidos repetidos de 31 pares de bases.

Se han elaborado vectores basados en elementos P en los que se han susti­tuido los genes del transposón por ei gen neo bacteriano que confiere resisten­cia a los antibióticos neomicina, kanamícina y G418. El gen se ha hecho indu-cible por temperatura a través del promotor de la proteína 70 de choque térmico.

Los transformantes se seleccionan incluyendo en la comida de las larvas 1 mg/ml del antibiótico G418, concentración normalmente tóxica. La ventaja de este sistema selectivo es que no hay que inspeccionar individualmente cada transformante; el inconveniente es que puede haber transformantes que no ex­presen el gen neo, o que los niveles de expresión no sean suficientes para con­ferir la resistencia deseada. Se puede usar cualquier otro marcador genético.

El vector ha de ser inyectado junto con un elemento P «auxiliar» que aporte los genes eliminados en el vector y qué son imprescindibles para la moviliza­ción. El embrión ha de ser de tipo M para permitir la transposición del elemen­to P inyectado. Inmediatamente después de la inyección el elemento P salta del vector, utilizando la «transposasa» que provee el elemento auxiliar en «trans». Puede ocurrir una o varias inserciones que se fijan y estabilizan en las si­guientes generaciones (donde ya no hay transposasa).

La microinyección se lleva a cabo en la región polar del embrión que origi­nará las células polares, que son las precursoras de la línea germinal. Los embriones se desarrollan hasta moscas adultas (GO = generación 0). En esta generación el vector P estará integrado únicamente en las células germínales, por lo que no interesa aún seleccionar por resistencia a G418. Los niveles de expresión serán muy bajos, al ser las células germinales las únicas capaces de expresar el gen introducido. Más aún; hay del orden de 30-50 células polares y puede que no todas hayan adquirido el elemento, constituyendo un mosaico o quimera transgénica. Los individuos de la GO se cruzan entre sí o con los padres para dar la F,. La selección se puede usar en las larvas F,. Sólo aquellos individuos que procedan de células germinales con elemento P serán transgénicos y suelen representar el IO por 100 de la progenie. Una cepa se establece y mantiene por cruzamientos con los padres o hermanos. El elemento P se integra al azar en el genoma de la célula embrionaria huésped. El lugar donde ha ocurrido la inserción puede ser identificado por hibridacio­nes in situ a los cromosomas politénicos de las larvas. Se puede utilizar como sonda radiactiva el elemento P y aparecerá un «precipitado» sobre la banda cromosómica donde haya tenido lugar la hibridación. Este método de hibrida­ción in situ se ha utilizado para el aislamiento de genes colindantes o muy próxi­mos a alguno de los lugares de integración del elemento P. Un pequeño «paseo cromosómico» nos llevará al gen deseado.

Mus musculus, el ratón casero, tiene grandes ventajas sobre cualquier otro mamífero para realizar experimentos de laboratorio. Su pequeño tamaño, resis­tencia a infecciones, carnadas de 4-8 ratoncitos y un período de gestación me­dio relativamente corto (19-20 días) lo convierten en el organismo predilecto para la inducción de transgénicos. El uso de ratones también está favorecido por la existencia de numerosas mutaciones que afectan al color de la piel (albi­no, negro, agutí, pardo, etc.). Hay varios métodos para introducir ADN heteró-logo en la línea germinal de ratones, que son, en general, aplicables a cualquier mamífero. Todas las técnicas se basan en el aislamiento de huevos fecundados o embriones tempranos, un breve cultivo in vitro para su manipulación y su reimplantación en «madres nodrizas» para que prosigan su desarrollo.

La microinyección de ADN es el método más eficiente. Consiste esencial­mente en la introducción del ADN lineal que se desee insertar en pronúcleos de huevos de ratón fecundados.

La ovulación en el ratón ocurre de manera natural como respuesta a la có­pula, pero puede inducirse por tratamiento con la hormona luteinizante. En la mayoría de los experimentos se induce a «superovulan> a ratones hembras por acción hormonal y se cruzan con machos adecuados. A las 22 horas del aparea­miento se abren las ratonas para aislar los huevos fecundados de sus oviductos, los cuales se mantienen en un medio de cultivo.

Al microscopio se reconocen los huevos fecundados por la presencia clara­mente visible de sus dos pronúcleos. La inyección se realiza en el pronúcleo masculino, que es ligeramente más grande que el femenino. Con la llegada del ADN heterólogo, este pronúcleo aumenta aún más de volumen.

Con algo de práctica es posible inyectar unos 60 huevos por hora. El 80 por 100 de los huevos inyectados sobreviven al pinchazo. La reimplantación en madres nodrizas pseudopreñadas puede llevarse a cabo inmediatamente, o bien pueden cultivarse in vilro los huevos durante la noche (estadio de dos células) e implantarlos al dia siguiente. Se pseudopreñan ratonas jóvenes copulándolas con machos estériles y en cada una de ellas se depositan de 10 a 20 embriones. Sólo de la mitad a una tercera parte de los mismos llevan a término la gestación y, de nuevo, sólo de la mitad a un tercio de estos supervivientes son transgénicos

Estos transgénicos teóricamente deberían haber integrado el gen heterólo-go, en el genoma de todas las células del organismo (generación GO). Sin em­bargo, aproximadamente el 20 por 100 de los individuos inyectados producen «quimeras transgénicas», lo cual implica que la integración del ADN ha ocurri­do en estadios algo posteriores al de ia inyección y no ha afectado a todos los tejidos del ratón.

El número de copias que se suelen integrar varía entre I y 200. Cuando son muchas, suelen formar concatémeros cabeza-cola y localizarse en un único si­tio, aunque algunas veces, de modo extraordinario, pueden integrarse en varios sitios cromosómicos

La confirmación de que un individuo ha incorporado el ADN inyectado y es transgénico se obtiene analizando el ADN de todos los individuos de la proge­nie. Unas gotas de sangre son básicamente las muestras que se toman para ex­traer el ADN de cada transgénico potencia!. La primera progenie que se obtiene a partir de la microinyección constituye los «fundadores transgénicos» GO. En la mayoría de los casos el ADN adquirido se transmite como un carácter men-deliano y no es difícil establecer líneas estables de estos individuos.

Si los individuos de la GO se cruzan con la cepa paterna (retrocruzamiento) y el transgén se comporta como un carácter mendeliano, el 50 por 100 de su progenie será heterocigótico para el ADN insertado fhemicigóticos). Estos in­dividuos constituyen la F, y una línea transgénica se puede mantener indefini­damente apareando hemicigóticos de la F, con individuos silvestres no trans-génicos. Alternativamente, individuos de la F, pueden cruzarse entre si para producir un 25 por !00 homocigóticos transgénicos, un 50 por 100 hemizigóti-cos y un 25 por 100 sin ADN heterólogo, siempre que el transgén no afecte a la viabilidad de la descendencia


Obtención de transgénicos por introducción de ADN a embrioblastos del blastocisto Es un método alternativo a la microinyección que produce transgénicos in­tegrales a partir de quimeras transgénicas. Se puede aislar los blastocistos del útero materno entre 3,5 y 4,5 días después de la cópula. Del blastocisto se ais­lan células troncales totipotentes (embrioblastos o blastómeros), que se culti­van sobre una capa de células que actúan de soporte. La introducción del ADN puede realizarse por infección con retrovirus u otros tipos de transfección como la mediada por liposomas.

Las células troncales manipuladas son reinsertadas en un nuevo blastocisto y éste en una madre pseudopreñada por tratamiento hormonal y apareamiento con machos vasectomizados. Al cabo de unos 18 días aparecerá la GO, cuyos individuos transgénicos serán todos quimeras, que por retrocruzamiento con los padres darán lugar a la F, que a su vez se analizará para detectar la presen­cia de hemicigotos transgénicos. Un cruzamiento entre hermanos F, dará lugar a homocigotos transgénicos que permitirán establecer una línea pura. Sólo aque­llos individuos cuyas células germinales hayan adquirido el gen inyectado en la GO serán transgénicos.

Para la infección con retrovirus se utilizan como células soporte, células productoras de retrovirus defectivos (derivados del virus Moloney de ratón) que lleven el transgén. La forma replicativa del retrovirus se integra en una sola copia, y si esto ocurre en células de la línea germinal, el provirus se transmite como un carácter mendeliano. A veces existen problemas con la expresión de genes introducidos en uno de estos vectores retrovíricos, debido a metilación de su ADN y, por tanto, bloqueo de su expresión. Las secuencias del hués­ped que flanquean el lugar de inserción del virus también son metiladas e inactivadas. Esta metilación puede desaparecer en períodos posteriores del de­sarrollo del animal, y la expresión variará dependiendo de la localización cro-mosómica donde se encuentre. Como la integración ocurre en un lugar distinto en cada embrioblasto, la expresión diferirá de célula a célula en el blastocisto receptor.

No siempre se controla el sexo de los embrioblastos donantes y receptores, por lo que se pueden añadir blastómeros masculinos a blastocistos de hembras, pro­vocando una quimera sexual en la que ocurrirá un cambio de sexo (XX —* XY), si las células XY forman la mayoría de los tejidos en el embrión que contribu­yen a la determinación del sexo. También puede aparecer un individuo herma-frodita con órganos sexuales masculinos y femeninos.

La utilización de células troncales totipotentes embrionarias tiene una ven­taja fundamental frente a la microinyección y es la posibilidad de seleccionar in vitro aquellas células que han incorporado el transgén, antes de su reincor­poración a un blastocisto. La selección nos permite obtener animales transgé-nicos producidos por recombinación homologa y dianas génicas, algo que no podemos llevar a cabo por microinyección en huevos fecundados.

Referencia: les debo la referencia del libro (por ahora no lo tengo a la mano)

jueves, 10 de abril de 2008

Neurobiología y Neurobiogenética

La neurobiología estudia la evolución filogénica y ontogénica, referida a los cambios anatómicos, fisiológicos y bioquímicos, aplicados al desarrollo y la maduración normal del cerebro, por ende, las formas de aprendizaje y conducta en relación con el medio ambiente, expresadas en el concepto de plasticidad cerebral.

La neurogenética ha requerido de la neurobiología para estudiar la genética de los mamíferos, basada en estudios realizados en insectos, nemátodos, peces, anfibios, aves y en huéspedes de otros organismos. La neurogenética en relacion a la biologia molecular, ha tenido en los últimos 30 años un desarrollo extraordinario. Se ha estudiado el programa genético, la localización cromosómica, el secuenciamiento de los genes, la determinación de la función de las proteínas especificas del sistema nervioso, las técnicas de recombinación del DNA, las anormalidades cromosómicas, los aspectos genéticos de las enfermedades hereditarias, los métodos de diagnóstico, el estudio de los modelos animales y la producción de ingeniería genética (Mc Kusick, 1990).
En los últimos 16 años, la decodificación de la secuencia del DNA, representa el experimento biológico más importante en un programa internacional, denominado proyecto del genoma humano (Evans, 1998). EI genoma humano está compuesto por 3 billones de nucleótidos de DNA, organizado en los 23 cromosomas, representando un promedio de 60,000 a 70,000 genes con proteínas codificadas. Estos genes, constituyen sólo el 2 - 3% de la secuencia total de DNA, mientras que el 40% de la secuencia no tiene significado conocido y cl 58% es DNA no codificado, probablemente es responsable de funciones no determinadas o regula la expresión de los genes en los organismos complejos (Gabor-Mikolos, Rubin, 1996).
La expresión genética en tejidos específicos se conoce actualmente y el 50% de estos genes, son expresados en el cerebro, por lo cual, en algunas enfermedades cerebrales "degenerativas", los mecanismos bioquímicos por genes defectuosos pueden ser sometidos a terapia genética (Joynt, 1997).

Articulo tomado de:

Revista de la facultad de medicina Humana. Universidad Ricardo Palma. Facultad de Medicina Humana

Autor: Dr. Edmundo Beteta Pacheco

http://sisbib.unmsm.edu.pe/BVRevistas/

martes, 8 de abril de 2008

Compensacion de dosis - cromosoma X

Una de las primeras variables cariotípicas descritas en el hombre, está representada por la monosomía de un cromosoma sexual (45,X), tal como fuera reportada por Ford y col. en 1959, siendo este cariotipo, la anomalía cromosómica responsable por las características fenotípicas que se aprecian en las pacientes afectadas por el síndrome de Turner (Turner, 1938), y a la fecha, todo indica que se trata de la única monosomía viable de un cromosoma completo, en una línea celular homogénea.

Sorprendentemente, el cariotipo 45,X ha sido encontrado con una frecuencia relativa muy alta (20%) entre los productos de los abortos espontáneos portadores de un cariotipo anormal; es importante recordar que las mutaciones que involucraban a los cromosomas sexuales son consideradas como las que menos severamente afectaban al hombre, en razón de la existencia de un mecanismo de compensación de dosis génica para los cromosomas X, siendo que en algunos mamíferos (ratones) la monosomía del cromosoma X no afectaba ni siquiera la fertilidad de las hembras portadoras del cariotipo "XO", las mismas que resultaban ser fértiles tan igual como las hembras XX, así como también a la existencia de muy pocos genes mendelianos en el cromosoma Y, excepción hecha de aquellos involucrados con la diferenciación testicular y la fecundidad masculina.

1. La inactivación del x proporciona una explicación para la compensación de dosis, ya que el cromosoma x inactivo se condensa por completo y, con pocas excepciones, sus genes no se transcriben.

compensación de dosis génica Mecanismo regulador para genes ligados al sexo, que iguala los niveles de la expresión génica de los genotipos XX o XY (en mamíferos), aunque el número de copias génicas en XX es doble que en XY.
CUERPO DE BARR o Cromatina sexual: masa de cromatina en el núcleo de células femeninas en interfase de la mayoría de los mamíferos, incluídos los humanos. Representa el material del cromosoma X condensado activo.

lunes, 7 de abril de 2008

La corteza prefrontal


FUNCIONAMIENTO DE LA CORTEZA PREFRONTAL

La corteza es la parte más nueva (evolutivamente) y la más grande del cerebro. Es aquí donde ocurre la percepción, la imaginación, el pensamiento, el juicio y la decisión.


Es ante todo una delgada capa de materia gris – normalmente de 6 neuronas de espesor– por encima de una amplia colección de vías de materia blanca. La delgada capa está fuertemente circunvolucionada, por lo que si se extendiese, ocuparía unos 2500 cm2. Esta capa incluye unos 10.000 millones de neuronas, con cerca de 50 trillones de sinapsis.

Las circunvoluciones tienen “crestas” que se llaman giros, y “valles” que se llaman surcos. Algunos surcos son bastante pronunciados y largos, y se usan como límites convenidos entre las cuatro áreas del cerebro llamados lóbulos .

La parte delantera más alejada se llama lóbulo frontal. Este parece ser especialmente importante: este lóbulo es el responsable de los movimientos voluntarios y la planificación y se piensa que es el lóbulo más importante para la personalidad y la inteligencia.

Los lóbulos frontales, izquierdo y derecho, son la porción más anterior de la corteza y están al frente del surco principal. Los lóbulos frontales se dividen en corteza prefrontal, corteza motora y corteza premotora. Los lóbulos frontales son un area que comprende casi el 30% de la corteza total en lo humanos.

Los lóbulos frontales se consideran nuestro centro y hogar emocionales de control a nuestra personalidad. Los lóbulos frontales están envolvados en la función del motor, solucionar de problema, la espontaneidad, la memoria, la lengua, la iniciación, el juicio, el control del impulso y el comportamiento social y sexual.

Hay diferencias asimétricas importantes en los lóbulos frontales. El lóbulo frontal izquierdo está envolvado en el movimiento relacionado de la lengua que controla, mientras que el lóbulo frontal derecho desempeña un papel en capacidades no-verbales. Algunos investigadores acentúan que este papel no es absoluto y que con mucha gente, ambos lóbulos están envolvados en casi todo el comportamiento.
La corteza prefrontal tiene enorme influencia sobre el comportamiento voluntario. Esta influencia es ejercida vía trayectorias multisinapticas que conectan a la corteza prefrontal con varios centros de control motor, el neoestriado (caudado y putamen), el tálamo y los coliculos superiores




domingo, 6 de abril de 2008

jueves, 3 de abril de 2008

Drogas y cerebro I


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La conducta sexual

Ah, el sexo. Freud, y muchos otros, sintieron que el sexo era el motivador más importante en la vida humana. Es interesante que muramos sin comida en pocas semanas, sin agua en unos pocos días, y sin aire en unos pocos minutos. No morimos si no practicamos sexo. E incluso, en un esquema biológico de cosas, es la reproducción, no la supervivencia individual, lo que importa. Los animales, incluyendo a nosotros los humanos, están provistos con poderosos instintos que les urgen a practicar sexo, a veces a costa de sus propias vidas.

La ciencia del sexo solo tiene cerca de un siglo. El primer personaje importante es Richard von Krafft-Ebing, quien estudio las “desviaciones” sexuales a finales del siglo XIX. Popularizó el término homosexualidad, y luchó por descriminalizarlo. En la parte negativa, él pensaba que las mujeres que tenía un fuerte apetito sexual eran un poco anormales.

Otro personaje temprano es Henry Havelock Ellis, quien buscó en los aspectos sociales de la sexualidad entre finales del siglo XIX y principios del XX. Es un héroe tanto para la comunidad homosexual como para el movimiento feminista. Él insistió en que la homosexualidad era innata e irreversible, un concepto que alguna gente aun parece no aceptar. Y él tuvo la la audacia de sugerir que las mujeres tienen similares necesidades sexuales y deseos que los hombres.

A principios de los años 30, un entomólogo de Harvard llamado Alfred Kinsey comenzó a recopilar datos sistemáticamente sobre las prácticas sexuales. El encontró, por ejemplo, que el 90 % de los hombres que entrevistó se masturbaba, que el 85 % tuvo relaciones pre-maritales, y que el 60 % había practicado sexo oral. Esto por supuesto chocó al conservador público americano, el cual había estado en una dura negación respeto a este tipo de cosas.

Sus estadísticas sobre la homosexualidad fueron incluso más chocantes: encontró que el 37 % de los hombres había tenido al menos una interacción homosexual con resultado de orgasmo, que el 10 % de los hombres habían sido exclusivamente homosexuales durante los últimos tres años, y que el 4 % de los hombre habían sido exclusivamente homosexuales toda su vida. La dirección general de estas estadísticas ha sido apoyada una y otra vez desde entonces.

El Ciclo de Respuesta Sexual

Fue el famoso equipo formado por Virginia Masters y William Johnson quienes, en los años 60 y 70, nos dieron detalles sobre la mecánica del sexo. Observaron y midieron muchos miles de voluntarios y prostitutas manteniendo relaciones sexuales y masturbándose. Entre los resultados de su trabajo se encuentra el famoso “ciclo de respuesta sexual”:
La excitación implica la contracción de los músculos de la pelvis, la erección del pene, y la lubricación de la vagina. También se produce, por supuesto, una lubricación menos obvia del pene y la erección del clítoris.

La fase de meseta es menos obvia (muchos investigadores solo la consideran una parte de la excitación). En las mujeres, el tercio exterior de la vagina empieza a cerrarse un 30 %, lo cual parece ser la forma n que la naturaleza se asegura de que el pene (y su producto) se queda donde está el mayor tiempo posible.

El orgasmo es mucho más obvio. Es realmente solo una cuestión de contracciones reflexivas repetidas de una variedad de músculos. En los hombres, incluye la eyaculación. Las mujeres tardan una media de 15 minutos en llegar al orgasmo, lo cual significa que los hombres llegan antes a no ser que presten especial atención a sus parejas en los juegos preliminares.

La resolución es simplemente una cuestión de volver a la normalidad. Hay también algo llamado periodo refractario, el cual es el tiempo que pasa hasta que una persona está preparada para otro asalto sexual. En los hombres jóvenes, puede ser cuestión de minutos. En la mayoría de los hombres, se trata de horas, incluso días. Se ha argumentado que las mujeres no tienen un periodo refractario, pero esto es un mito. Por otra parte, parece que algunas mujeres pueden tener varios orgasmos sucesivos, llamados orgasmos múltiples. De cualquier forma, la mayoría de las mujeres encuentran que las relaciones sexuales continuadas después de un orgasmo se vuelven incomodas.

Solía existir la idea de que había dos tipos de orgasmos que las mujeres podían alcanzar – clitorial o vaginal. Los orgasmos clitoriales se logran por el contacto con el clítoris. Los orgasmos vaginales, logrados por una relación sexual completa, fueron considerados mejores, más “maduros”. Sin embargo, desde Masters y Johnson, la mayoría de los sexólogos creen que todos los orgasmos son esencialmente clitoriales. Se debe hacer notar que, aunque el clítoris es el “epicentro” del orgasmo, casi todo el suelo pélvico, incluida la vagina, es bastante sensible a la estimulación.

Otra fuente rica de mitos es el tamaño del pene. Varios estudios han sugerido que el rango normal se encuentra entre 13 y 15 centímetros cuando el pene está erecto. El pene más largo verificado médicamente tenía 34 centímetros y medio. Pero los seres humanos no pueden compararse (por decirlo así) con el elefante africano, quien puede ostentar una erección de 150-180 centímetros, o las ballenas, con erecciones de 275 – 305 centímetros y 30 centímetros de diámetro. Si los lectores varones se están sintiendo un poco inferiores, no se desesperen: el pene humano más pequeño en registros médicos es menor de 25 milímetros, totalmente erecto. Al menos no eres él.
Las “desviaciones” no desviadas

Muchos psicólogos de finales del siglo XIX y principios del XX creyeron que la masturbación daba lugar a todo tipo de desordenes mentales y enfermedades físicas y debía ser parada a cualquier precio. Hoy el consenso es claro: la masturbación no tiene efectos perniciosos de ningún tipo en hombre ni mujeres, chicas o chicos. Lo que se solía llamar “auto-abuso” ahora es referido como “darse placer a sí mismo”. Solo si se vuelve compulsivo puede convertirse en un tema de preocupación.

Por supuesto, la masturbación no es para nada una desviación: aproximadamente el 60 % de los hombres y el 40 % de las mujeres dicen haberse masturbado en el pasado año. De los hombres de los 18 a los 39, el 28 % lo hacen más de una vez a la semana, el 37 % menos de una vez a la semana y el 35 % nunca. Parece que el 5 % de los hombres y el 11 % de las mujeres afirman no haberse masturbado nunca. Por otra parte, el 53 % de los hombres y el 25 % de las mujeres empiezan a masturbarse entre los 11 y los 13 años. Claramente, tampoco hay nada malo en no masturbarse. (Janus, S., and Janus, C. The Janus Report on Sexual Behavior. 1993. New York: John Wiley & Sons. Laumann, E., Gagnon, J.H., Michael, R.T., and Michaels, S. The Social Organization of Sexuality: Sexual Practices in the United States. 1994. Chicago: University of Chicago Press.)

El sexo oral es también considerado una práctica sexual normal y saludable. El sexo oral practicado a un hombre se llama felación; el realizado a una mujer es llamado cunnilingus. ¾ de los hombres y 2/3 de las mujeres reconocen que ellos disfrutan bastante del sexo oral. El 10 % de los hombres y el 18 % de las mujeres incluso dicen preferir el sexo oral que alcanzar el orgasmo durante el coito (Janus & Janus, 1993). Por otra parte, que no guste el sexo oral es también perfectamente normal y saludable.

El sexo anal es bastante menos aceptado, y por buenas razones: es doloroso para muchas mujeres, y tiende a estar asociado con un deseo de algunos hombres heterosexuales de dominar a las mujeres. El 10 % de los hombres y el 9 % de las mujeres afirman haber tenido sexo anal en el pasado año (Laumann, Gagnon, Michael, Michaels, 1994). Por otra parte, se estima que el 50 % de los hombres homosexuales practican el sexo anal como una aproximación al sexo vaginal.

La homosexualidad no es considerada una patología hoy en día. Parece que hay y siempre ha habido una proporción de población humana que se siente sexualmente atraída por parejas del mismo sexo, y que esto es más una variación innata que una cuestión de elección.
Sexo y adolescentes

A pesar de que la habilidad de alcanzar el orgasmo es un proceso neurológico presente en el nacimiento, la reproducción solo ocurre después de los preparativos hormonales que suceden tras la pubertad. Así, mientras que muchos escolares se interesan por el sexo opuesto y pueden incluso implicarse en versiones infantiles de la actividad sexual (masturbación o “jugar a los médicos”, por ejemplo), es en la adolescencia cuando la sexualidad se convierte en un tema real.

Autor: Dr. C. George Boeree. Departamento de Psicología - Universidad de Shippensburg
Texto tomado de :

Flexibilidad neuronal


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